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Los 8 destinos imperdibles de Costa Rica

Escrito por Raquel Villegas | 23-ene-2026 16:59:38

Costa Rica deslumbra con una cultura vibrante y paisajes tan espectaculares que parece que el cielo se ha instalado aquí. No es casualidad que esté en lo más alto de las listas de deseos de viajeros de todo el mundo.

Si lo tuyo es la aventura, prepárate para vivir emociones fuertes explorando bosques tropicales hasta alcanzar imponentes volcanes aún activos. Pero si lo que buscas es desconectar y descansar en escenarios de ensueño, las costas del Pacífico y el Caribe te ofrecen playas idílicas que parecen esculpidas para el descanso.


Su lema, pura vida, es una forma de vivir. Cerca de un 25% del territorio nacional está protegido por parques y reservas que resguardan una impresionante riqueza natural. ¿No sabes por dónde empezar? Nosotros te ayudamos: aquí te presentamos los ocho destinos imperdibles de Costa Rica.

1. La Fortuna

Destino ideal para quienes buscan aventura en plena naturaleza.

La silueta perfecta del Volcán Arenal se alza majestuosamente sobre La Fortuna. Hasta 2010, este ícono natural ofrecía un espectáculo inolvidable con sus fumarolas y ríos de lava incandescente. Actualmente, por razones de seguridad, no está permitido llegar hasta la cima.

Aunque hoy no se puede escalar hasta la cima, el Volcán Arenal permite una cercanía fascinante: basta con seguir el sendero Las Coladas, que recorre sus laderas cubiertas de lava y forma parte de las espectaculares rutas del Parque Nacional Volcán Arenal, a tan solo 7 km de La Fortuna.

Desde allí, puedes descender hacia una impresionante cascada que se abre paso entre la vegetación y cae en una piscina color esmeralda, o ensuciarte un poco explorando los pasadizos subterráneos de piedra caliza en las misteriosas Cavernas de Venado.

En los alrededores no faltan opciones para los espíritus activos: paseos a caballo, ciclismo de montaña, rápel, canopy, kayak y windsurf en las aguas del Lago Arenal. Para cerrar el día, nada como sumergirse en las relajantes aguas termales naturales que abundan en la región.

Observa ballenas jorobadas en las aguas de Bahía Drake, frente a la Península de Osa.

2. Península de Osa

El mejor destino para alejarse de las rutas turísticas tradicionales.

La Península de Osa es una joya escondida, donde el bosque tropical, los ríos caudalosos y los manglares se entrelazan con playas vírgenes que parecen intactas por el tiempo.

Despierta con una banda sonora natural de sonidos selváticos: trinos, aullidos, chillidos y graznidos que anuncian un nuevo día. Monos araña se desplazan entre las ramas con agilidad sorprendente, mientras guacamayas rojas tiñen el cielo con su vuelo colorido. Así es una mañana cualquiera en el Parque Nacional Corcovado, un paraíso de biodiversidad sin igual.

Las aguas cristalinas de Bahía Drake son el hogar de delfines y ballenas jorobadas. Además, es el punto de partida hacia Isla del Caño, un paraíso submarino perfecto para el buceo y el snorkel.

Consejo de viaje: las mejores épocas para avistar ballenas son de diciembre a abril y de julio a octubre.

3. Monteverde

Un paraíso para los amantes de las aves, las mariposas y las alturas del bosque nuboso.

Entre las cimas montañosas de Costa Rica, lejos del calor de las playas, se encuentra Monteverde, con sus reservas de bosque nuboso que parecen suspendidas en la niebla. Este enclave único es uno de los epicentros mundiales de biodiversidad, hogar de una exuberante riqueza natural.

En la reserva Curi-Cancha, que alguna vez fue una finca ganadera, los senderos serpentean entre distintos tipos de bosque, donde el aire vibra con el zumbido de colibríes multicolores y cantos de tucanes. Con algo de suerte, podrás ver al magnífico quetzal, con su plumaje verde brillante, pecho rojo intenso y larga cola flotante. La mejor época para avistarlo es entre marzo y junio, durante el cortejo.

Quienes buscan una dosis de adrenalina pueden sobrevolar el bosque en tirolesa. Sky Trek Monteverde ofrece una experiencia emocionante con freno automático, ideal para todas las edades.

Consejo de viaje: explora el bosque por la noche con un guía especializado y descubre cómo cambia el paisaje con la actividad de criaturas nocturnas como perezosos, culebras o kinkajúes, acompañados por el canto inconfundible de las ranas.

La temporada de surf en Nicoya va de diciembre a abril.

4. Península de Nicoya

Un paraíso de playa y surf para todos los sentidos.

Con playas de ensueño y olas constantes del Pacífico, la península de Nicoya es el lugar ideal para surfistas de todos los niveles, desde principiantes hasta expertos.

Además de sol y mar, también es refugio natural: justo al norte del vibrante Tamarindo, Playa Grande —dentro del Parque Nacional Marino Las Baulas— es un importante sitio de anidación para las tortugas baula entre octubre y marzo.

Entre sus joyas más apreciadas están la apartada y serena Playa Barrigona y Sámara, una playa tranquila con aguas seguras, muy popular entre los locales y quienes buscan iniciarse en el surf. Más al sur, el pueblo costero de Santa Teresa, rodeado de bosque, ha evolucionado de ser un secreto de surfistas a convertirse en un destino chic, con cafés de autor, restaurantes internacionales y boutiques con estilo.

Ejemplo vivo del pura vida, Nicoya forma parte de las Zonas Azules del mundo, donde la gente vive más y mejor, gracias a un estilo de vida equilibrado y un entorno natural privilegiado.

Consejo de viaje: la mejor época para surfear es de diciembre a abril. Durante la temporada de lluvias —de agosto a noviembre—, la mayoría de escuelas de surf suspenden sus actividades.

5. Costa Caribe

Un santuario natural para quienes desean conectar con la vida silvestre.

En la exuberante Costa Caribe de Costa Rica, el Parque Nacional Tortuguero despliega un paisaje de canales y selva inundada que le ha valido el apodo de “el pequeño Amazonas”. Entre julio y octubre, sus playas son refugio de anidación para las tortugas verdes, mientras que en sus aguas y márgenes puedes encontrar manatíes, caimanes y cocodrilos. La mejor forma de explorarlo es en kayak o bote, deslizándote lentamente por sus estrechos pasajes.

Más hacia el sur, el Parque Nacional Cahuita y su pintoresco pueblo protegen bosques costeros, playas de arena blanca y arrecifes de coral llenos de vida. Luego, el ambiente se vuelve más animado en Puerto Viejo de Talamanca, la localidad playera más desarrollada del Caribe, famosa por su herencia afrocaribeña y su vida nocturna vibrante.

Si prefieres la tranquilidad, Manzanillo es una excelente opción. Ubicado dentro del Refugio de Vida Silvestre Gandoca-Manzanillo, permite practicar snorkel entre arrecifes, remar por manglares o caminar por senderos selváticos. Un imperdible es Punta Uva, a solo 4 km en bicicleta, donde una playa de palmeras y aguas serenas te espera. Despierta temprano: los amaneceres allí son mágicos.

Salga con un guía para disfrutar de la mejor experiencia con la vida silvestre en el Parque Nacional Manuel Antonio © John Seaton Callahan / Getty Images

6. Parque Nacional Manuel Antonio

El mejor lugar para observar fauna silvestre de cerca.

Con espectaculares playas de arena volcánica al frente y bosque exuberante como telón de fondo, el Parque Nacional Manuel Antonio es el más pequeño de Costa Rica, pero también uno de los más visitados. Recorrer sus senderos bien señalizados es una forma sencilla y accesible de observar vida silvestre, aunque es poco probable que lo tengas solo para ti.

Podrías ver una iguana negra de cola espinosa sobre la entrada, monos ardilla correteando entre las ramas o mapaches merodeando en busca de comida. Con la ayuda de un guía, quizás logres ver una diminuta rana venenosa de colores vibrantes o descubrir que esa sombra entre los árboles es, en realidad, un perezoso de tres dedos profundamente dormido.

Consejo de viaje: llega antes de las 10 a. m. para evitar los grupos turísticos y el calor más intenso. El parque abre a las 7 a. m. y cierra los martes.

7. Valle Central

Donde volcanes, cultura y café convergen.

Ubicado en el corazón del país, el Valle Central reúne las ciudades de San José, Heredia, Cartago y Alajuela, además de tres impresionantes volcanes activos. El Irazú, el más alto, regala vistas excepcionales: en un día claro, se pueden divisar las costas del Pacífico y del Caribe desde su cima. El volcán Turrialba, más inquieto, se mantiene activo, mientras que el Poás sorprende con sus enormes cráteres, uno de ellos humeante y otro adornado por una laguna brillante.

A pocos kilómetros del Poás, los Jardines de la Catarata La Paz ofrecen una experiencia envolvente entre naturaleza exuberante y el mayor santuario de fauna del país. Mientras tanto, Turrialba se ha consolidado como punto de partida para emocionantes recorridos de rafting en el escénico río Pacuare, cuyas aguas cristalinas atraviesan bosque y cañones con energía vibrante.

Para quienes buscan una experiencia cultural y sensorial, las fincas cafetaleras orgánicas del valle —como Finca Rosa Blanca— permiten explorar el fascinante proceso del café, desde el grano hasta la taza, a través de recorridos guiados y catas especializadas.

 

 

8. San José

Un destino cultural con alma urbana.

No dejes fuera la “jungla urbana”: San José, la capital costarricense, ofrece una interesante mezcla de historia, arte y vida nocturna que bien vale una parada.

El Museo de Oro Precolombino y Numismática deslumbra con su colección de metales preciosos, mientras que el vanguardista Museo del Jade resguarda el mayor conjunto de jade precolombino a nivel mundial. El Teatro Nacional, por su parte, te invita a explorar su arquitectura neoclásica y elegancia atemporal.

Para vivir la ciudad más de cerca, visita el bullicioso Mercado Central o déjate llevar por los sabores y aromas de Barrio Escalante, el corazón gastronómico de San José, donde se fusionan la cocina de temporada con cervezas artesanales y cafés orgánicos.

Consejo de viaje: si quieres recorrer varios museos, adquiere el pase combinado que incluye el Museo de Oro, el Museo del Jade y el Museo Nacional: es una forma práctica y económica de conocer lo mejor del patrimonio cultural de la ciudad.